El mar del silencio y la quietud

Necesito echarle imaginación a mi vida. No puedo perder la capacidad de soñar porque es preciso seguir contando con mundos nuevos en los que las cosas sean diferentes y yo pertenezca al bando de los que se ríen. Por eso hoy toca una cueva tras una cascada, porque si no me evado de la realidad me voy a volver loco.

La verdad es que yo no puedo afrontar todo esto cara a cara, es una ilusión en la que creí que podría instalarme pero que, poco a poco, se va desvaneciendo, se va desvelando como irreal y falsa, se va convirtiendo en una enorme mentira que me dice que nada de esto es como parece y que jamás fue posible convivir como si nada con mi verdad. Necesito drogas para seguir vivo y necesito que me cuiden casi las 24 horas del día. No soy yo en ninguno de los significados de la palabra yo. No me reconozco, no me gusto y hasta estoy dejando de quererme. Soy un ser enfermo que además parece que lo es. En estas condiciones todo se torna mucho más gris, más cuesta arriba y más caótico.

Lo que queda de mí es una proyección, una ilusión fruto del esfuerzo que hago cada día por permanecer cuerdo y sereno. Es como fingir pero sin dobles intenciones. Lo hago, simplemente, para mantener la moral en la tropa, para que no nos vengamos todos abajo y esto se convierta en un llanto incontrolable de principio a fin. Un ejército en estado de llanto no conviene a una guerra tan seria como esta. Yo no puedo llorar porque me duele mucho, así que debo tener un millón de horas de llanto contenido agazapadas tras mis lagrimales, esperando algún descuido a ver si encuentran el modo de hacer que rompa a llorar y ser, por fin, libres como les habían prometido.

Y mientras tanto sueño con esas cuevas tras una cascada, imagino qué habrá ahí detrás y me pregunto cuándo podré ir a visitarlas. Seguramente a esto se refieren cuando dicen que la muerte es liberadora. Estando sano no lo entiendes, pero ahora sí. No solo lo entiendes sino que lo compartes y hasta lo deseas porque estás cansado y el cansancio es agotador. Yo no sé cómo hacen los que me rodean, me quieren y me cuidan por mantener la compostura. Debe ser el amor porque es lo único que parece mantener a flote todo este enorme barco que naufraga irremediablemente, hecho pedazos, en el ambiguo mar del silencio y la quietud.

Un mar que seguramente no volveré a ver nunca más.

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17 thoughts on “El mar del silencio y la quietud

  1. Frente a las cosas de la vida una se hace tantas preguntas, y como tú bien has dicho en otras ocasiones “preguntas sin una puta respuesta” qué hacer? cómo se hace? de qué forma se enfrentan? cómo se continúa? en fin!!! sé que para quienes imaginamos cuán grande es tu preocupación, lo que estás viviendo que sin duda es comprensible los momentos de debilidad, es fácil caer, bajar los brazos incluso rendirse, y que también es parte de.. creo que no resta valentía… de verdad a veces no sé que decirte, no sé como animarte y como te lo he escrito otras veces, si aún existieran las hadas sería una de ella para devolverte la salud con mi varita mágica, pero no soy hada ni mucho menos tengo varita mágica… solo puedo seguir alentándote, obligarte a que no decaigas al punto de rendirte, que de alguna forma encuentres un punto que te permita día a día volver al centro, que no te entregues aunque lo veas todo perdido. Pero decir esto también me preocupa.. porque creo que ya es suficiente con todo lo que te ha tocado enfrentar como para que sientas el peso de la presión de tus seres queridos, de tus lectores para mantenerte en pie. Tal cual dices el tener que fingir, el tener que obligarte a dibujar una sonrisa… Dejar que las cosas fluyan tal vez, o hacer lo que tienes que hacer!!! sin sentir culpa… No sé querido!!!! Un abrazo, mil abrazos, los que sean necesarios para ayudarte a continuar de la forma en que te sientas bien…

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  2. Hay que concederse tener días oscuros para percibir los claros, los alegres y dulces. Creo que tú tienes la capacidad para disfrutar de esos buenos momentos. Eso nadie te lo puede arrebatar, y no están tras la cueva. Un abrazo muy fuerte.

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