Hago lo que tengo que hacer

Algunos días no sé qué escribir. No se me ocurre nada, no tengo ganas de nada y no me importa nada. Me siento demasiado “yo” para hacer cualquier cosa. Y os aseguro que, en estos días, no es nada fácil sentirse demasiado “yo”. Recuerdo, no hace ni un año, que me miraba en el espejo y me decía a mí mismo cosas como “¡vamos que tú puedes!” o “¡bien hecho, coño!”. Ahora me miro al espejo y no me digo nada de eso. Veo mi cara envuelta en una expresión de tristeza y aburrimiento, casi de rendición. Si no me rindo es porque no puedo. Así de simple.

Lo más cómodo sería dejarme llevar, no pensar en nada y sucumbir ante lo que me está pasando, sin luchar ni oponer resistencia, simplemente aceptando la vida como viene y asumiendo el papel que me ha tocado desempeñar. Eso sería lo más cómodo pero, por suerte o por desgracia, siempre fui demasiado tozudo como para quedarme de brazos cruzados así que, lo quiera o no, no sirvo para resignarme y sí para dar guerra.

Pero, repito, no es porque quiera sino porque no tengo más remedio. Soy así, ni más ni menos. No creo que se deba valorar mi valentía o mi fortaleza de la misma forma que no se debería afear la cobardía o la debilidad en el caso de alguien que asuma su papel en sentido contrario, su rol de enfermo que se deja llevar y no lucha ni planta cara al problema. Cada uno es como es y a la hora de la verdad no puedes evitar serlo. Precisamente alguien que no sea fuerte no le vas a pedir fortaleza cuando le diagnostican un cáncer, porque esa noticia deja sin energía a cualquiera. En las situaciones límite es cuando más aflora la verdadera personalidad y las auténticas debilidades de cada uno.

Que yo sea fuerte y valiente ha sido pura cuestión de suerte, no de voluntad. No tiene mérito serlo. Yo lo sé bien porque me sigo mirando al espejo cada día y no me siento especialmente orgulloso de cómo estoy sobrellevando mi enfermedad. Simplemente hago lo que tengo que hacer y no tengo más remedio que hacerlo así. ¿Que por qué? porque no sabría hacerlo de otra forma.

Así de simple.

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8 thoughts on “Hago lo que tengo que hacer

  1. Vaya yo siempre llevo esa bandera: “A la vida no lo será tan fácil derrotarme” creo que eso ya lo llevo en la sangre, el rendirme nunca será opción, así pase lo peor y cómo tu mencionas “este de cara a la dificultad” , me restará energía como toda imposibilidad, pero me levantaré y lucharé contra lo que venga, este post en lo personal me ha parecido inspirador ¡Gracias!

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  2. No sé cómo reaccionaría ante una situación como la que tú padeces. Quiero creer que mantendría la fortaleza y la confianza en salir adelante, que no me permitiría rendirme. Pero, claro, es sólo una suposición. Espero no tener que averiguarlo nunca. Le envío un fuerte abrazo a ese Daniel de hace dos semanas. Espero que hoy te sientas mejor.

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    1. Efectivamente ojalá no lo tengas que pasar nunca pero, si te toca la china, harás lo mismo que yo, agarrarte a la vida como sea porque es lo único que tenemos.
      En cuanto a si me siento mejor o peor… pues depende del día y hasta de la hora. Por las tardes, por ejemplo, es horrible. Te mando un abrazo.

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