Una sonrisa

A veces me enfado más de la cuenta cuando pienso en cómo es el mundo, que si la corrupción, que si los ricos joden a los pobres, que si los curas son pederastas, que si los que pueden se saltan las leyes, etc. etc. y lo cierto es que me da la impresión de que uno no debería enfadarse al pensar en esas cosas porque no consigue nada más que pasar un mal rato. Me parece que está bien pensar en todo eso siempre que se haga o bien con humor, o bien con idea de formar o pertenecer a un partido político. Si no es así, termina resultando una pérdida de tiempo y una cantinela aburrida porque las cosas son como son y desde que el mundo es mundo el primero va antes que el segundo.

Nada que hacer. No hay cómo evitarlo.

Por mucho que te enfades y por muy buena que sea la prosa que emplees al denunciarlo, no te va a servir de nada puesto que muchos antes que tú ya lo denunciaron y lo gritaron a los cuatro vientos sin más resultado que algún que otro dolor de cabeza y algún que otro sofocón. Por eso, desde aquí, quiero hacer una especie de propósito de enmienda encaminado a no tocar temas escabrosos si no es con humor e ironía, de forma que pueda sacar una sonrisa en quien lo lea.

Eso sí me parece un propósito noble y por el que vale la pena luchar: sacar sonrisas. Yo no soy muy bueno en eso, la verdad, nunca fui el gracioso de la clase pero lo puedo intentar. Eso sí, mis chistes está ya comprobado que son muy malos, así que os ahorraré el trago y no contaré ninguno.

Con esto no quiero decir que ahora vaya a intentar hacer reír en cada post. Simplemente no voy a ponerme criticón con el sistema y la sociedad si no es para sacar una sonrisa, eso es todo. Mi blog seguirá siendo como hasta ahora, escribiendo sobre lo que me apetece cada día sin preocuparme demasiado de nada más que de ser sincero y honesto conmigo mismo, que no es poco.

Y para ilustrar lo que digo unas cuantas imágenes que tomé en el rastro. La premisa fue buscar el color y esto es parte del resultado. En los próximos días subiré más. Seguramente, al igual que hoy, tampoco tengan nada que ver con el texto, aunque en el fondo buscar el color es, también, buscar una sonrisa pero en fin, la verdad es que no siempre es fácil hacer que coincidan.

Como siempre, lo seguiré intentando.

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22 thoughts on “Una sonrisa

  1. Preciosas fotos y sí que eres bueno sacando sonrisas y risas, a mí me las has sacado.
    Sobre los curas pederastas te copio un artículo:

    «¿Es usted cura? No puedo mirarle a usted ni a ningún otro sin pensar en un abusador sexual»
    18 de septiembre de 2013 a la(s) 18:59

    Era sólo la tercera vez que me pasaba en mis 35 felices años como sacerdote, las tres veces en los últimos 9 años y medio. Otros sacerdotes me cuentan que les ha sucedido muchas más veces. Pero tres son bastante. Cada vez me agitó hasta la náusea.

    Sucedió un viernes. Acababa de llegar al aeropuerto de Denver para hablar en su popular convención anual, Living Our Catholic Faith. Mientras esperaba al tren eléctrico que me llevase a la terminal, un hombre de unos cuarenta y pico años, que también estaba esperando, se me acercó.

    “¿Es usted un sacerdote católico?”, preguntó con amabilidad.

    “Sí, claro. Mucho gusto”, le dije, tendiendo mi mano. Él la ignoró.

    “Crecí en un hogar católico”, respondió. Yo no estaba preparado para el filo aguzado de su estileto. “Ahora soy padre de dos chicos, y no puedo mirarle a usted ni a ningún otro cura sin pensar en un abusador sexual”.

    ¿Qué responder? ¿Chillarle? ¿Pedir disculpas? ¿Expresar comprensión? Admito que todas esas reacciones vinieron a mi mente mientras me debatía entre la vergüenza y la rabia por el daño y la herida que infligía con esas palabras punzantes.

    “Bueno”, me recobré lo suficiente, “sin duda, lamento que lo sienta así. Pero, déjeme preguntarle… ¿automáticamente cree ver un abusador cuando ve un rabino o un ministro protestante?”

    “En absoluto”

    “¿Y cuando ve un entrenador, un líder boy scout, un padre de acogida, un consejero o médico?”

    “Por supuesto que no”, respondió. “¿Qué tiene que ver con esto?

    “Mucho”, respondí. “Porque cada una de esas profesiones tiene un porcentaje de abusadores tan alto, quizá más, que los sacerdotes”.

    “Quizá”, admitió. “Pero la Iglesia es el único grupo que sabía lo que pasaba, no hizo nada, y se limitó a pasar los pervertidos de un lado a otro”.

    “Parece obvio que usted nunca vio las estadísticas sobre los profesores de colegios públicos”, comenté. “Solo en mi ciudad de Nueva York, los expertos dicen que la proporción de abusos sexuales entre profesores de la escuela pública es diez veces más alta que entre los sacerdotes, y esos abusadores, simplemente, fueron transferidos de un sitio a otro”.

    [Si hubiese conocido las noticias del New York Times sobre la alta tasa de abusos contra los más indefensos en la mayoría de hogares tutelados por el estado, con abusadores simplemente transferidos de un hogar a otro, también lo hubiera mencionado].

    No respondió, así que continué.

    “Perdone que sea tan contundente, pero usted lo fue conmigo, así que permítame preguntar: ¿cuando usted se mira al espejo, ve un abusador sexual?”

    Ahora era él quien se sobresaltaba como yo antes. “¿De qué demonios me habla?”, dijo.

    “Es triste, pero los estudios nos dicen que la mayoría de los niños abusados sexualmente son víctimas de sus padres o de otros miembros de la familia”, respondí.

    Ya era bastante. Le vi inquieto y traté de suavizarlo.

    “Le diré que, cuando le veo a usted, yo no veo un abusador, y apreciaría la misma consideración por su parte”.

    El tren nos había llevado a la zona de recogida de equipajes y salimos juntos.

    “Bien, entonces ¿por qué sólo oímos toda esa basura acerca de ustedes los curas?”, preguntó, pensativo.

    “Lo mismo nos preguntamos los curas. Tengo una serie de razones, si le interesa”.

    Asintió mientras caminábamos hacia la cinta transportadora.

    “Por un lado, los curas merecemos un escrutinio más intenso porque la gente confía más en nosotros, ya que osamos afirmar que representamos a Dios, así que si uno de nosotros hace esas cosas, aunque sólo una diminuta minoría lo haya hecho, es más desagradable. Segundo, me temo que hay muchos por ahí que no aman a la Iglesia y hacen lo que pueden por dañarnos. Este es un tema con el que adoran azotarnos sin descanso. Y tercero, y odio decirlo, se puede sacar mucho dinero denunciando a la Iglesia Católica, mientras que apenas vale la pena denunciar a alguno de los grupos que comenté antes”.

    Ahora ambos teníamos ya nuestro equipaje y nos dirigimos a la puerta. Él tendió su mano, la que 5 minutos antes no había tendido. Nos dimos un apretón. “Gracias, encantado de haberle conocido”, dijo. Se detuvo un momento. “¿Sabe? Pienso en los grandes sacerdotes que conocí de niño. Y ahora, que trabajo en IT en la Regis University, conozco algunos jesuitas devotos. No deberíamos juzgarles a todos ustedes por los horribles pecados de unos pocos”.

    “Gracias”, sonreí. Supongo que las cosas se habían arreglado porque, mientras se iba, añadió: “al menos, le debo un chiste: ¿qué sucede si no puedes pagar a tu exorcista?”

    “Ni idea”, respondí.

    “Una re-posesión”

    Nos reímos y nos separamos. Pese al final feliz, aún temblaba y casi sentí que necesitaba un exorcismo para expulsar de mi alma sacudida el horror que todo este asunto ha significado para las víctimas y sus familias, para nuestros católicos, como ese hombre… y para nosotros, los sacerdotes.

    Artículo del Card. Timothy Dolan originalmente públicado en inglés en su blog personal

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    1. Entiendo que tratas de hacerme ver que es injusto identificar a los curas con la explotación sexual porque en todos los colectivos se produce.
      Lo siento pero no creo que tengas razón ni tú ni este artículo. Te expongo una serie de motivos:

      1.) Los curas gozan de una confianza que ningún otro colectivo tiene. Solo por eso ya es demencial que la traicionen.

      2.) Ellos representan una serie de valores que no representan ni los entrenadores, ni los líderes boy scout, ni los padres de acogida, ni los consejeros médicos ni ningún otro colectivo. Nadie, salvo los curas, va por ahí con la prepotencia de proclamar que ellos son “el camino, la verdad y la vida”, por lo tanto que uno solo lo haga es como si lo hicieran mil.

      3.) Decir que la gente que denuncia a los curas lo hace por perjudicar a la Iglesia Católica me parece una soberana estupidez. Si no, pregúntale al padre de un niño abusado si esa es su verdadera motivación al denunciarlo. Parece mentira, Clara María, que pienses algo tan burdo

      4.) Decir que lo hacen por sacar dinero es otra estupidez aún mayor. Precisamente la Iglesia Católica no suelta ni un céntimo nunca, es siempre todo para ellos y de nuevo te digo que para ese padre o ese niño abusado lo que importa es que no se vuelva a repetir el hecho, no las ganancias económicas. Al decir eso estás demostrando muy poca sensibilidad con el asunto. No se trata de dinero y parece mentira que opines lo contrario.

      5.) Si no fuese un problema gravísimo no habría salido el Papa a pedir perdón por ello. Te recuerdo que el Papa es el representante de Dios en la Tierra para vosotros, algo así como el Director General del cotarro, así que no creo que se metiera en un asunto tan turbio si no fuese realmente seria la cosa.

      6.) Y por último, Clara María, me parece que tienes una mirada muy “adulto-céntrica” del problema. Piensa por un segundo en los niños que fueron abusados y déjate de pensar que si es por dinero, que si es para perjudicar a la Iglesia y de milongas por el estilo. Tiende una mano a esos niños y sacude con la otra a quienes abusaron de ellos, sean curas, panaderos o la puta madre que los parió.

      Espero que el batiburrillo mental que tienes se te haya aclarado un poco. No me gustan ni los curas ni la Iglesia ni la gente que lo defiende a toda costa. Respeto a todo el mundo pero no a quien pueda parecer que defiende a quien no tiene defensa posible.

      Como siempre te mando un beso grande.

      Le gusta a 2 personas

      1. Estoy de acuerdo en muchas cosas de las que dices.
        Yo soy madre y si abusaran de mi peque no sé qué sería peor, si que el abusador fuera cura, o maestro o familiar… Cualquiera de las posibilidades me parece terrible, porque es gente en la que confías, que piensas que están en buenas manos.
        Lo que ocurre es que hoy en día la gente identifica a los curas con abusadores. Me parecería igual de mal que se identificara a los maestros con abusadores o a los padres con abusadores.
        Un beso.

        Le gusta a 1 persona

      2. Sigues sin entender que es infinitamente peor que un cura abuse de un niño a que lo haga un maestro o quien sea, por la posición que ocupa el cura dentro de la sociedad, por su “cercanía con Dios”, por “el predicar con el ejemplo”, por el voto de castidad… por todo.
        ¿Es que no te das cuenta de que un cura ha prometido defender a los niños, mantenerse casto, respetar las leyes y la moral y ser una buena persona ante Dios, ante la sociedad y ante todo el mundo? Un maestro no ha hecho ninguna de esas promesas.
        Pero claro, los católicos seguís ciegos…

        Le gusta a 1 persona

      3. Ya te he dicho que estoy de acuerdo en muchas cosas de las que has dicho y claro que por todo eso que dices, el que lo haga un cura es mucho peor que otras personas. El que una persona se aproveche del nombre de Dios para hacer eso es de lo peor, claro que sí.
        Lo que ocurre es que una persona que es así, que tiene esa enfermedad o lo que sea, se meterá a cura para estar cerca de niños, se meterá a profesor para estar cerca de niños, hará lo que sea para seguir haciendo todo eso.
        Y hoy en día lo que ocurre es que la gente habla y piensa como si todos los curas fueran pederastas, cuando eso no es cierto.

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  2. ¡Bellísimas imágenes! Gracias por el consejo, pero sigo creyendo que las protestas (hechas de forma inteligente) son fundamentales. Ver, oír y callar, es decir, no hacer nada por intentar cambiar las cosas es una forma de colaborar para que todo siga igual. No me parece. Así que adelante, ¡a sacarnos una sonrisa! 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. Estoy de acuerdo en que hay que protestar, pero me parece que no sirve de nada hacerlo de cualquier forma. Los oprimidos llevamos siglos luchando para que, al final, todo siga igual, así que o me lo tomo con ironía o o me lo tomo.
      Un abrazo enorme.

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  3. Con la iglesia hemos topado, amigo Sancho. ¿Hasta cuando?.
    Cuidado con este tema, que en este “pais” todavía tienen muchísimo poder y privilegios.
    No sé si la ley mordaza tambien ha contemplado prohibir (y sancionar) hablar mal de esta gente.
    Un abrazo

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  4. Yo no lo puedo evitar, de vez en cuando me sale uno de esos artículos llenos de sapos, víboras y escorpiones. Si no los escribo corro el riesgo de explotar. Eso sí, de vez en cuando la mala baba me sale bastante sarcástica. Además, desde que entró en vigor la Ley mordaza a nadie se le ocurriría decir que los del gobierno son unos psicópatas que pretenden acabar con cualquiera que tenga cerebro.
    Un abrazo.

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    1. Jajaja… es verdad… ahora hay que tener mucho cuidado con las opiniones que se dan por aquí o por twitter o por donde sea. A ver si se va ya la derecha y se enderezan las cosas un poco.
      Como siempre un gusto que estés por aquí. Te mando un abrazo grande con todo mi cariño.

      Le gusta a 1 persona

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