No hay quién se lo explique

Hoy leí una frase que decía algo así como que “lo que sorprende, sorprende una vez, pero lo admirable es más admirable cuanto más se admira”, y no pude dejar de pensar en los médicos y en el personal de enfermería. Me tienen alucinado. Creo que no son de este mundo y que están aquí solo para ayudarnos porque sin ellos no seríamos capaces de sobrevivir ni tres días.

Yo nunca, hasta ahora, había tenido contacto con los médicos más que cuatro o cinco veces con el de cabecera y una vez, de niño, que me pusieron una escayola en un pié. Pero ahora que los he visto de cerca, lo único que atino a decir es: ¡joder, la hostia! Y es que lo que hacen es increíble. Al menos es lo que a mí me ha tocado y os puedo asegurar que en muy poco tiempo he visto muchos, así que no es una opinión fría y sin fundamento sino seria y basada en la experiencia.

La profesionalidad con la que actúan, la rapidez, el cariño que le ponen a todo lo que hacen, la sabiduría de sus cuatro o cinco palabras jamás dichas a destiempo, la calidez de sus miradas, el interés que muestran con todos sus gestos, la comprensión y la empatía con el paciente y con los familiares, la pericia y la técnica al manipular objetos o curar heridas, la dulzura al hablar y al actuar, la bendita paciencia constante, la fuerza para sobreponerse a las inevitables pérdidas, la sonrisa sincera y afectuosa que siempre les acompaña… se nota que aman su trabajo porque es algo absolutamente vocacional, disfrutan haciéndolo, cosa ya de por sí fuera de lo común. De otra forma no se explicaría tanta predisposición para hacer las cosas bien en horarios tan despiadados.

A mí nunca me ha salido bien eso de agradecer, soy muy torpón y no soy de los que aciertan llevando una cajita de bombones o unas cuantas flores, lo reconozco, por eso tenía pendiente este agradecimiento de la forma que mejor se me da, que es escribiendo. Me consta que entre los lectores hay algunos que son médicos o enfermeros, pero tal vez haya alguno más que yo desconozca. Ojalá sea así. Me encantaría que mis palabras y mi sentimiento de gratitud les llegase de primera mano a todos ellos. Y estoy seguro de no equivocarme al afirmar que este sentimiento no es solo mío. La gran mayoría de pacientes con tratamientos medianamente largos estarán, sin duda, igual de agradecidos que yo. No puede ser de otra forma. El mismo trato cálido, amable y profesional que vi hacia mí, lo vi también hacia todos los demás. Siempre.

Son gente que se da. Así, sin más compensación que un triste sueldo y la satisfacción personal del deber cumplido hasta más allá de lo que exige la obligación. Se dan a los demás, se ofrecen a cambio de nada. Lo mismo te limpian todo lo que haga falta limpiar que escuchan tus penas, lo mismo te dan de comer que te trasplantan el hígado. Da igual. Lo que venga, día tras día, turno tras turno ahí están, en primera línea. Gente que ha llegado de diferentes planetas para echar una mano aquí, gente que posee una inteligencia envidiable y una capacidad de sacrificio fuera de serie y que han decidido que el sistema público de salud del planeta Tierra es su lugar. No les importa cobrar menos de lo que deberían por curriculum, experiencia y sabiduría porque lo que quieren es darse.

Tal vez en sus respectivos planetas obtengan gratificaciones especiales por ello. Cada vez que se dan aquí reciben… no sé, mil puntos que son canjeables en su lugar de origen. A los diez mil puntos reciben un bisturí nuevo, a los veinte mil un estetoscopio último modelo, a los treinta mil una jeringuilla reutilizable de diseño exclusivo… y así sucesivamente.

Algo así debe haber porque, de otra forma, no hay quién se lo explique.

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4 thoughts on “No hay quién se lo explique

  1. No es que sea el sistema público de salud del planeta Tierra. Tienen aún más mérito, porque se trata del sistema público de salud del país llamado España, estando gobernado por unos cafres que disfrutan estrangulando, cerrando y privatizando centros de salud y hospitales. Mi absoluta admiración hacia tantos profesionales increíbles.

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  2. Uff, me dieron ganas de irme a España! me alegran dos cosas: Poder leer que en un lugar de este mundo aún existan médicos que trabajen por vocación, si bien he sentido con algunos médicos esa satisfacción que tú expresas, médicos que sin duda le daría tal cual estos agradecimientos, para otros me guardaré los sentimientos a la espera de un posible cambio. En este caso amerita solo aquellos por los cuales nos sacamos el sombrero!

    La otra cosa que me alegra es, leer esto “gente que posee una inteligencia envidiable” Al fin, te has rodeado de personas inteligentes” (creo que recordarás un texto pasado)….

    Un abrazo, y me sumo a tan sinceros y merecidos agradecimientos de nuestros médicos!

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    1. Lo malo es que mientras haya que pagar uno no puede estar seguro de que realmente necesite tal o cual tratamiento. La sanidad, como la educación, debe ser pública, gratuita y de calidad. Solo desde ahí se puede crecer como sociedad. Un beso enorme.

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