el mejor ejemplo

Imágenes de mi pueblo. Como ya he dicho en otras ocasiones es un pueblo bastante feo, pero tiene dos cosas a favor: 1.) que estoy a medio minuto de un enorme campo de olivos y 2.) que es muy tranquilo y hay pocos ruidos. Ambos aspectos están resultando ser fundamentales para nuestra vida aquí. También es verdad que nosotros sabemos destacar lo que nos gusta y ponerlo por delante de lo que no. Creo que es una de las claves de la felicidad, aunque suene raro: saber “engañarse”.

No se trata de ser unos memos y no querer ver la realidad. Todo lo contrario, se trata de ver la realidad lo más claramente posible, desde todos los ángulos que uno pueda, para después destacar los aspectos positivos y no fijarse nunca más en los negativos. Aunque estén ahí. Es difícil, sí, pero es gratificante. De esa forma cuando uno pasa revista al estado de las cosas descubre que casi todas van de maravilla. Así de simple.

Otro punto que he aprendido en mi vida y que guarda mucha relación con lo que estoy diciendo es pasar revista al estado de las cosas. Cada cierto tiempo hay que hacerlo, no sé, supongo que dependerá de cada caso, pero desde luego mínimo un par de veces al año hay que pararse y pensar en cómo va nuestra vida, si nos divertimos, si hacemos cosas que nos gusta hacer, si estamos aprendiendo algo o nos hemos estancado, si somos más cultos, si amamos y nos aman, si tenemos orden a nuestro alrededor, en qué podemos mejorar, qué cosas podemos cambiar, con qué nos debemos conformar, que sueños nos quedan y cuales son todavía realizables, en qué se parece nuestra vida al ideal que teníamos, en qué nos hemos equivocado, si estamos enfadados casi todo el tiempo y hemos perdido la sonrisa, si aún nos queda capacidad de sorpresa y nos asombramos ante algo nuevo… y más, muchas más, todas las que se nos ocurran. En las respuestas sinceras a esas preguntas encontraremos las claves para estar mejor. Luego, todo depende de nuestra facilidad para aceptarnos tal y como somos ahora, con toda esa carga de ideales fallidos y de sueños incumplidos que llevamos a la espalda. Si resulta que aun así nos gusta lo que vemos, entonces vamos bien.

El mejor ejemplo que se me ocurre soy yo mismo. A pesar de que tengo cáncer y toda mi vida se desintegró y tuve que dejar el trabajo y mi mujer el suyo y cambiarnos de país y empezar una nueva vida en un pueblo feísimo luchando cada día contra la enfermedad… a pesar de todo eso creo que llevo un día a día feliz. La clave, insisto, es no pensar demasiado y saber aceptar lo que viene y en lo que te has convertido, saber conformarte con lo que te ha tocado vivir.

Casi todos somos seres frustrados a los que la vida ha tratado mal, pero sólo desde un punto de vista. Desde otros ángulos no es así, de modo que eso es, saber escoger desde qué ángulo nos miramos. No es que lo demás no exista, simplemente no nos interesa.

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6 thoughts on “el mejor ejemplo

  1. Gracias por tus sabias palabras y las originales fotografías. No hay más remedio que aceptar todas las cosas que te pasan en la vida; lamentarse nunca ayuda, ni al ánimo ni a tener buena y benefiosa energía.
    Namaste

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