antes de la calma llega la tormenta

Nubes y claros. Más bien nubarrones. La quimioterapia te deja roto, te desestabiliza como ser humano y te hace sentir cosas muy raras, sensaciones desagradables y difíciles de explicar, como un malestar general extraño y terco. No hay nada que se pueda hacer, notas mareos, náuseas, frío y calor, sueño, cansancio general, dolor de huesos, mal humor… es todo junto y a la vez todo por separado. No quieres ni que te hablen y no hay nada que te sirva de consuelo.

Tienes veneno en el cuerpo pero hay que seguir adelante, qué remedio. Habrá que buscar ánimos y fuerzas de algún sitio para no decaer y seguir manteniendo las ganas de vivir. Es lo menos que puedo hacer por mí mismo. Aunque ya tuve antes un ciclo completo de quimioterapia, creo que este segundo va a ser peor porque me va quedando poca fe en que sirva de algo. De todas formas no quiero pensar esas cosas, no debo. Necesito la versión más fuerte de mí mismo, la más corajuda y seria. No se trata de optimismo sino de valentía. No se trata de creer en algo a ciegas sino de amar la vida.

En mi naturaleza está mantener la energía alta. Aunque se me haga cada día más difícil debo seguir así, debo intentar buscar aquellos rincones en los que me encuentre bien, rincones donde reine la paz y la vitalidad y a partir de ahí construir mi día a día con ilusión y serenidad. Por más que me repita todos los días lo mismo, es necesario que me lo siga repitiendo para no olvidarlo.

“Para el tiempo que me queda en el convento, me meo dentro”. Pues eso, que para el tiempo que me queda de vida tengo que intentar que sea una vida lo más feliz posible, pese a la quimio, pese al tumor y pese a quien pese. Ya veremos los resultados de este tratamiento dentro de un par de meses. Mientras tanto a seguir, a vivir, a llenarme los pulmones de fuerza y el alma de valentía. El corazón está lleno de amor y es el motor que necesito para tirar p`alante. Sabiendo cuáles son mis armas es más fácil saber usarlas. El enemigo es poderoso y terco. Yo simplemente amo la vida.

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28 thoughts on “antes de la calma llega la tormenta

      1. Sí, te entiendo. Por lo general es por las mañanas, no sé porqué. Sobre las 6 ó 7 de la tarde ya me convierto en una piltrafa humana. Lo bueno es que lo sé, así que estoy mentalmente preparado.
        Te mando un abrazo grande.

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    1. Gracias por tu saco. Siempre es bien recibido. Yo fe no tengo, la verdad. No creo que sea útil engañarse con falsas esperanzas. Es más sólido afrontar la cosa tal como viene. En este caso me parece que la sinceridad y la valentía son las mejores aliadas.
      Un beso grande para ti.

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    1. Pues sí, me gusta. Así son mis días, llenos de luces y sombras. Pero siempre mirando hacia delante con la frente en alto. Orgulloso de ser yo hasta el final.
      Besos para ti desde Madrid.

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  1. Hasta hoy no he hecho ningún comentario sobre los distintos post que pones, pero no quiero dejar pasar el momento de decirte públicamente lo orgullosa que me siento de ti y de cómo estás afrontando la enfermedad. Hace años te envidiaba (sanamente) porque vivías la vida que querías sin hacer mal a nadie, hoy te envidio por esa fuerza que estás demostrando día a día. Y te doy las gracias por ser así, sé que también lo haces por las personas que te queremos (en especial por ese ángel que tienes a tu lado)
    Un beso muy grande.
    Tu rubia.

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    1. En especial por ella y por ti. Por las dos. No te olvides tú de lo mucho que te quiero. Poder conocerte un poco mejor es una de las cosas buenas que está trayendo esta pesadilla de enfermedad. No sabes cómo te agradezco todo lo que estás haciendo por mí, por nosotros, y cuánto valoro los ratos que pasamos juntos. Un beso enorme, rubia y muchísimas gracias por todo.

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  2. Te dejo un gran abrazo que te ayude a agarrarte a esa versión más fuerte de ti mismo.
    Las fotos, como siempre, preciosas. Un rayo de sol entre las nubes que nos tiene que llenar de esperanza.
    Más besos, aceituno.

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  3. Sinceramente. Como dice mi hermosa madre “te daría de palmadas por el trasero” sé que estás cansado, que necesitas silencio , que ninguna palabra de aliento resulta útil cuando la actitud viene con calma. Luchar no significa “esperar” confió en que hoy es un día de bajos ánimos como todos los tenemos, mañana quizás se renueve el creer. Una vez te hablé de mi esposo y sabes a él le dieron menos esperanzas que a ti. Pero en esto eres tú él que se debe de convencer. El tampoco creyó… Pero no le creyó a los médicos ni al cáncer, le creyó a una y otra químio, le creyó al amor, le creyó a su madre que no lo quería ver morir, le creyó a la vida. Disculpa si soy dura contigo pero es la única forma que tengo para alentarte. Mil cariños

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    1. Gracias Marite, pero yo la única forma que encuentro de seguir luchando con dignidad es afrontar la verdad. Y la verdad no pasa por esperar un milagro. Los milagros llegan o no llegan, pero no se pueden esperar, al menos no yo porque ni soy religioso ni soy un iluso. Yo lo único que puedo esperar es vivir con la cabeza alta, afrontando con valentía lo que la vida me tenga preparado. Si después de todo resulta que llega un milagro, pues maravilloso, pero mientras tanto no me puedo hacer falsas ilusiones. Yo no me perdonaría a mí mismo no haber sabido mirar a la muerte a la cara.
      Te mando un beso enorme y como siempre muchísimas gracias.

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  4. La verdad no todos los casos son iguales pero hace unos 20 años los médicos me dijeron que no tenía ninguna esperanza incluso en algunas crisis me desconectaron para no prolongar mi agonía .Pero como era joven e ignorante la verdad no les creí y además muy porfiado como dijeron ellos porfiado,en el sentido de que cuando ya no quedaba nada que hacer mostraba reacciones prácticamente milagrosas según sus propias palabras
    me negué a aceptar la posibilidad de mi muerte. Incluso los doctores me dijeron no entender como resistí algunas crisis ni como me mejore solo lo atribuyeron a mi lucha por vivir y eso los llevo a seguir intentando con nuevos tratamientos
    según algunos de los médicos que me trataron el estado anímico la actitud del paciente y el estado anímico tiene mucho que ver en la respuesta a los tratamientos y las ganas de vivir
    yo no creí que me podía mejorar estaba totalmente seguro, a pesar que los médicos decían lo contrario . Lo que te quiero decir que luches con todas tus fuerzas y con fe, fe en ti que tu le puedes ganar a esta enfermedad de mierda, por que es parte ti y tu eres el único que puede ganársela con ayuda de la medicina por supuesto

    te escribo esto no por presionarte a que creas en milagros si no porque cuando recién me diagnosticaron la enfermedad conocí una señora que me digo que si yo no creía que me podía mejorar no lo lograría, ella también se había recuperado de un cáncer muy grave

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    1. Lo tendré en cuenta. Solo el futuro nos dirá qué ocurre. Yo no pienso bajar los brazos y seguiré luchando hasta el final, sea cual sea ese final. Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo grande.

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