recomendaciones de médico

Hoy me atrevo a subir unas imágenes algo arriesgadas (creo): tapas de alcantarillas mal puestas. Hasta la descripción suscita ya algo de ascuzo y desinterés. Desde luego, algo tan descriptivo como estas nueve fotos no deja lugar a la poesía. Son lo que son, sin posibilidad de imaginar otra cosa. Al contemplarlas queda una pregunta flotando en el aire: ¿por qué las colocaron mal?

Hay veces que hacer las cosas bien cuesta algo más de esfuerzo que hacerlas mal, pero parece evidente que éste no es el caso. Seguramente los encargados de colocar estas tapas no se dieron cuenta de que había un dibujo en ellas y, por tanto, una forma correcta de ponerlas. O también puede ser que sencillamente no les diese la gana hacer coincidir los dibujos. Son las únicas dos posibilidades que se me ocurren.

Me gusta la idea de que lo hicieran a propósito, como una forma de reivindicarse, de decir “aquí estoy yo”, de llamar la atención del mundo. Pensemos que estamos hablando de tipos de entre 30 y 50 años, seguramente casados y con dos o más hijos, que cobran un sueldo de mierda y viven bordeando los límites de la pobreza, tipos que dejaron atrás todos los sueños de juventud y se enfrentaron de golpe a la cruda realidad de nacer en una familia humilde y sin recursos. En esas circunstancias no me suena raro que colocasen la tapa de alcantarilla como a ellos les diese la real gana, sin importarles un pimiento las putas rayas de colorines. Es más, yo diría que supone un curioso acto de rebeldía y desestabilización social porque, al fin y al cabo ¿que más da cómo vaya el dibujo? ¿a quién le importa que se vea todo prolijo y parejo? A la mierda las normas frívolas y los estándares sociales, como diría el operario:

“Que se jodan los que tienen el dinero. A ellos sí que les molesta ver las cosas fuera de su sitio. Que vengan un día a mi barrio y visiten las casas de mis vecinos y entonces verán lo que es desorden de verdad. Como para ocuparme de una baldosa que cubre una alcantarilla, lo que me faltaba…”

Bueno, estoy dejando volar mi imaginación una vez más. Recomendaciones del médico. Quién sabe, tal vez las tapas de alcantarilla mal colocadas sean el inicio de una revolución social a gran escala, aunque sinceramente no lo creo. Harían falta muchas alcantarillas con líneas de colores para que se dieran las condiciones necesarias. De todas formas, creo que lo que más me llama la atención de todo este asunto es la planificación de los dibujos. Hay alguien que cobra un sueldo de dinero público, entre cuyas funciones está la de diseñar las tapas de alcantarilla, mandarlas pintar y hacer que coincidan y se vea bonito. Realmente hay gente pa to. O tempora, o mores.

-me permito el lujo de citar a Cicerón para cerrar un post tan “poético” como éste.

Que pasen un buen día-.

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8 thoughts on “recomendaciones de médico

  1. Hola querido Aceituno, si bien escribiste una reflexión de aquellas, y referente al tema esta vez diré “todas las anteriores” creo que es de todo un poco pero mayormente es la falta de capacidad que día a día se va perdiendo y que tiene que ver con la motivación de querer ser mejor cada día , la flojera y la falta de empatía, que obviamente va ligado a “los sueldos de mierda” a la falta de gratificación en todos los términos al trabajador. Yo día a día observo eso en el trabajo, en el bus, en la calle en todos los sitios encuentro personas que les da exactamente lo mismo, “el detalle, la perfección, el hacer algo por el otro” simplemente porque no se da el tiempo para pensar, mirar, observar” las cosas se hacen al por mayor, el otro que viene de atrás que se preocupe” en fin podríamos reflexionar por un largo rato pero… lamentablemente tiene que ver con una enfermedad social.
    Por otro lado maravilloso cambiarle el sentido, la dirección, los límites, la cuadratura a las cosas, siempre y cuando quién lo haya hecho sea consciente de ese cambio, porque en verdad estoy completamente segura que quienes cambiaron la tapa del alcantarilla se fueron a sus casas terminada la jornada, sin ni siquiera darse cuenta de esa mala postura, y quien se dio cuenta le importó la nada y le vino la flojera del mundo sacarla otra vez y ponerla en la forma correcta, o sea no hubo razonamiento y reflexión de innovación. Ahora si hubo un tercero que lo hizo con el afán de cambiar el orden de las cosas…es digno de un monumento.

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