un carnero más

Esta es una imagen de mi pueblo. El tratamiento en post producción (donde se agregó ese tono amarillento y ese viñeteado negro que la enmarca) y el tractor que la protagoniza, ayudan a que parezca un pueblo de hace muchos años, cuando las señoritas usaban sombrilla y enaguas y los caballeros sombrero y bastón. Más o menos la época en que mis abuelos eran jóvenes.

Me sigue sorprendiendo lo rápido que ha cambiado todo, en un abrir y cerrar de ojos, así sin más, casi de repente, como por arte de magia, ¡chan! En mi adolescencia todavía no existían las cámaras de fotos digitales. En la adolescencia de mis abuelos todavía no existía la televisión. Hemos asistido en vivo y en directo a una transformación de la sociedad sin precedentes. Una misma persona ha visto cómo de joven, para hablar por teléfono, tenía que solicitar a una operadora que le comunicase con el número en cuestión, mientras que de mayor puede llamar tranquilamente desde un móvil no más grande que un paquete de tabaco. Y si quiere puede ver en la pantalla a la persona con la que habla. Increíble.

Y eso nos ha confundido. A todos.

Así que no me siento tan extraño. Soy un confuso entre confusos, uno más entre los millones de seres que pululan por el mundo sin saber hacia dónde ir, a quienes el futuro se les presenta incierto y el pasado doloroso. Uno más que maldice a gritos su suerte y que se lamenta con frases como: “para una vez que estoy vivo me tenía que tocar esto a mí”. Uno más que opina que la esperanza es lo último que se pierde pero lo primero que se esfuma. Uno más, en fin, que conoce las teorías (todas) pero falla en las prácticas (también todas).

Así que, en mitad de esta confusión generalizada, no se notan demasiado las diferencias entre unos y otros, de manera que puedo confundirme entre la multitud y pasar desapercibido. Cuando lo veo de esta forma se me olvida que estoy enfermo. Adoro que se me olvide -aunque luego otra vez me acuerde y me de un bajón- porque mientras tanto estoy tranquilo y sereno, sintiéndome un carnero más del rebaño. Curiosamente lo que siempre detesté y luché por no ser es ahora lo que me da el sosiego y la paz necesarios para vivir tranquilo.

Siendo uno más nadie se fija, no destaco, no pasa nada. Ni bueno ni malo.

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4 thoughts on “un carnero más

  1. Y porqué quieres destacar?. No veo bien lo de considerarte “un carnero mas”. Nadie lo es, destaque o no. Tu tienes ese don del manejo de tu cámara de fotos de maravilla y de expresarte muy bien y de tener mucha gente a tu alrededor que te querrá, seguro, y de tenernos a los blogueros que te estamos siguiendo, esperando que no estés tan depre, que te animes, que contra “eso” es lo mejor: plantar mucha cara. Saludos amigo.

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  2. Tienes razón Lurda, hay mucha gente que me quiere y me apoya. Yo no quiero destacar, sólo vivir tranquilamente el día a día, por eso comparto con vosotros mis palabras y mis imágenes. Cuanto más mejor, para sentirme uno más, ni especial, ni enfermo, ni diferente. Simplemente yo.
    Un abrazo…..

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  3. Magníficos el texto y la foto. Me acuerdo perfectamente cuando iba a poner conferencias telefónicas a través de una operadora, que se enteraba de todo lo que hablabas. Los tiempos han cambiado pero el ser humano es el que es. Que tengas una buena semana.

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