a todo lo que puedo

Los románticos dicen que es el amor, los pragmáticos la salud y los calculadores el dinero. También están los soñadores, que hablan de la ciencia, los religiosos que, por supuesto, nombran a Dios -cada uno al suyo, claro; ya sabemos que esto es como los equipos de fútbol: cada seguidor tiene su preferido-, los ateos hablan del primer movimiento, los nostálgicos dicen que es la ilusión, los filósofos las ideas y los ecologistas la naturaleza. Los prácticos dicen que las matemáticas, mientras que los ilusos hablan de la voluntad, los modernos de la energía, los serios del cosmos y los teóricos del big ban. Para los moteros es la libertad, para los hippies la hierba, para los rockeros la estridencia y para los estudiosos la verdad.

Todos opinan porque nadie sabe. Seguramente casi todos tengan un poco de razón, lo veremos cuando la ciencia avance lo suficiente como para decirnos cuál es el motor de la vida. Mientras tanto me parece muy bien que cada uno se aferre a lo que quiera para seguir viviendo.

Yo, la verdad, me aferro a todo lo que puedo.

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6 thoughts on “a todo lo que puedo

  1. … claro, hay tantas cosas, la metafísica, the power, el universo, la cientología, Dios dentro o fuera. Pero en realidad estamos nosotros, inventando, calibrando y defniendo nuestras vidas y nuestras creencias.

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    1. Así es, en el fondo estamos solos. Es lo que estoy tratando de entender últimamente, esa soledad poderosa que nos acompaña siempre en lo más profundo. Aún así seguiré buscando cuál es el motor de la vida. Yo, personalmente, necesito uno con urgencia.

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  2. El motor es: “yo mismo”, my friend. Y dentro están las motos, las fotografías, las letras, los viajes, los colores, los olores, los cuerpos… Lo que dentro de ese yo esté, distinto en cada uno. Lo bueno es no desconectar el input de entrada. ¡Que alegría leerte, no sabía que tenías tu rinconcito!

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    1. Tengo mi rinconcito y me alegra que te alegre. Ese “yo mismo” del que hablas….. es cierto, tienes razón que debería ser el motor de la vida, pero me he dado cuenta de que algunas veces no es suficiente. En mi caso el “yo” ahora mismo es demasiado confuso como para ser el motor. Con un motor enfermo la moto no arranca. Es necesario buscar algún otro que lo ayude. Por ahora escribir y fotear es lo que más vitalidad me regala, así que en ello estoy.
      Un saludo grande grande y encantado de conocerte.

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  3. Vaya, muchísimas gracias Esprami. A mí también me gusta mucho esta foto, aunque te confieso que estuve bastante tiempo ahí esperando que el reflejo me regalase algo interesante (no se… dos curas con sotana por ahí paseando, o un desfile militar, o cinco travestis con tacones…) y no sucedió nada. Finalmente, ya harto de estar agachado disparé cuando apareció esa mujer. Pero igualmente me gustó el resultado.
    Te mando un abrazo y bienvenido a mi blog.

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