un pequeño esfuerzo

Veo cómo se aleja y pienso que tal vez no la vuelva a ver nunca.

Es lo malo de la distancia.

Es lo malo, también, de la soledad.

Uno está solo cuando duele y hace frío, y está solo también cuando llega la noche y todos callan

después de haber dedicado gran parte del día a recitar sus absurdos miedos,

como en un mantra inútil dirigido contra un dios inexistente y charlatán.

Uno está solo cuando amanece y cuando toca dormir la siesta,

cuando los muros que nos cobijan se derriten y cuando los árboles guardan silencio.

Uno está solo casi siempre. Sólo ella es capaz de hacerme sentir a cubierto, protegido y con la mirada serena.

Pero cuando veo que se aleja… Entonces necesito de un pequeño esfuerzo para darme cuenta

de que no me siento solo, simplemente la veo de espaldas.

Es como si… a ver, déjenme pensar… sí, eso es…

En realidad se aleja hacia mí.

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